Written on 2:12 by Eugenio Sendarrubias
A José Luis y Mariano la posibilidad de gobernar en minoría no se les ha pasado por la cabeza, pero para eso estamos nosotros y ya van siendo fechas. Resulta que podría haber un empate técnico. Resulta que hay un voto vago mayoritario en el centro. Resulta que los votantes del PP y el PSOE van a misa los domingos, los primeros son menos de tomarse la caña correspondiente y con total seguridad, por Tradición, se pasarán por su colegio electoral, los segundos no saben si dejar las bravas para media tarde. El resto de opciones políticas ni se contemplan en los artículos de opinión y no quiero cortarme las alas en mi futuro profesional con el qué dirán. Y si, ahora en el PSOE está de moda sacar el trapo íntimo de la creencia religiosa por imitación a Moratinos, Solbes, Bono, de la Vega, López Aguilar… hale pues.
Ante tamaña situación el refranero español siempre me da esa extraña respuesta que me hace confiar en el tanto como desprestigiarlo por tradicionalista. Hay casos y casos. En política, se dice que un Gobierno gana o pierde las elecciones, y que no es la oposición la que le arrebata el trono al poder. En política, se dice que en elecciones todo vale: las campañas de marketing viral, la donación de sangre fiscal, las entrevistas pactadas y, sobre todo, la estrella de todas las convicciones y las buenas intenciones: la mentira.
Los asesores de imagen y coordinadores de campaña se despiertan estos días con un brillo particular en los ojos. Buscan nuestras inquietudes solidarias, el borreguismo que profesamos y lo solapan inyectando en nuestras grietas ideológicas ideas abrasivas acerca de “lo que nos conviene”. Buscan su nicho de mercado. Así pues, un martes nos puede convenir copular sin precauciones y conseguir cuantos ‘cheques bebe’ nos sean posibles, y por la tarde examinar a un negro acerca del quinto y tapa o el catecismo básico. Un viernes, por ejemplo, nos conviene firmar un contrato precario (denigrante, de inmigrante) y reclamar el formulario de acceso a las ayudas por alquiler, y por la tarde someternos a la lectura dramática de la lista compra con una inflación del 4,5%.
Claro, y con el panorama tan goyesco pues… España se hace un lio, no sabe si si o si no, y termina votando al partido del Cannabis, a Eva Hache o a UPyD, por nombrar alguna incongruencia, cosa admirable por su parte. Lo que los assistant managers de José Luis y Mariano no se han parado a sopesar es si el voto indeciso se crea, y existen algunos indicios de peso, parece ser. Así que el voto que termina siendo decisivo, el que ellos mismos intentan atraer, es el de toda esa gente que opta por no optar, esperando la oportunidad para objetar oficialmente del tema. Y ellos intentan seguir atrayendo, y los españoles indecisos huyendo, y cada uno estira y al final… ¿se habrán planteado gobernar en minoría?
En próximas entradas
Pacto Nacional
, o las diferencias entre Alemania y España en materia democrática.
Las monjas de mi Universidad llevan un curioso velo azul marino. No sé si Rajoy se lo quitará.
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Elecciones 2008,
España
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Written on 1:47 by Eugenio Sendarrubias
Escucharán en la radio de camino al trabajo a desprestigiables periodistas defender contra diestros y siniestros todos sus ideales. El ser humano tiende a simplificar, y a un servidor también le van los placeres fáciles. ¿Qué les parece si resumimos toda ideología política existente, pasada y futura en los términos ‘derecha’ e ‘izquierda’? No se atrevan.
Seguro que conocen toda aquella historia de cómo se distinguió por primera vez la izquierda de la derecha en política, pero me temo que no me queda más remido que recordarla. En la Francia revolucionaria de 1792, la Asamblea Constituyente inició su andadura en una cámara cuyo eje jerárquico era el Presidente. A la derecha se colocaron los de la Gironda, a la izquierda los de la Montaña, y en el centro de estas dos posiciones estratégicamente cercanas al Presidente, se colocó una masa indiferenciada a la cual se llamaba Marisma o Llano. Los girondinos querían restaurar el orden monárquico, y por el contrario los montañeses promovían la revolución, el derrocamiento por completo del Antiguo Régimen y aquella idea básica de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”. Así se distinguió la derecha (carcas pro establishment) y la izquierda radical (progresistas inspirados en su incontenible sed de venganza). A los de Robespierre (Montaña) les debemos su espíritu sanguinolento y romántico que sólo sirvió para detener el golpe de Estado de Bonaparte. Su época fue una convulsión de utopías a cualquier coste de dudoso valor pragmático entonces y ahora.
Sin embargo, de esta etapa primigenia de la reentre democrática hace dos siglos y las ideologías son de quita y pon. Los discursos huecos dictan el devenir de los partidos políticos, de ahí la desmitificación de los hemisferios. Antes de la II Guerra Mundial la derecha era nacionalista, pero al terminar ésta se convirtió en la sección impulsora de la Unión Europea, reflejo de la superación del Estado nacional. La paradoja, además, es que esta idea de Unión Europea se la podemos atribuir al internacionalismo socialista unas décadas atrás. Un ejemplo en España de la derecha católica nacionalista era y es el PNV. Otro ejemplo es la Unión Soviética, cuyos miembros son ahora países de gran interés por el capital privado. El flagrante caso de Rusia nos muestra a toda la comitiva fúnebre de la KGB previa a Gorbachov, con Vladimir Putin a la cabeza, gobernando la estepa siberiana. Uno por uno, todos miembros del saqueo ochentero al honor soviético, repuestos puesto por puesto en la Duma y el Kremlin. Tampoco la izquierda laborista británica de mitad del siglo XX se reconocería en la convicción privatista de Blair. Nosotros con la presencia divina del tio Fran, sólo hemos tenido antifranquistas, que ahora se desperdigan en ideologías convenientes, polarizadas por la vida social de Madrid y Barcelona.
Por todo esto, libérense, disfruten del circo y voten si les viene en gana. Entiendan la política como un sistema sociológico de captación de votos, no mucho más complejo que una ‘buena’ muestra estadística acerca del dentífrico que más frescor les deja por las mañanas.
Para los líderes de opinión a los que me refería al inicio y sus jefes (de Estado u oposición), el mimetismo político les ha llevado a confundir churras con merinas, y con ello parecen querer confundirnos a todos. El PSOE no tiene relación alguna con la izquierda y si numerosos guiños al centro que adula a la Iglesia y a los cosmopolitas acomodados, y cuando el PP se acerca a la derecha da miedo físico, pero los pobres tienen el discurso tan pobre que son las menos. Así que si esto era lo que iba a provocar en ustedes el voto, déjenlo para otro momento. Los términos anatómicos izquierda y derecha representan en nuestro conocimiento valores absolutos. Pretendemos, pues, con estas definiciones a la ligera un sistema absolutista, vacío de grises y desigual. Lo peor es saber que algún día vamos a tener que cambiar esto, en serio. Bueno, no. Peor es no saber cuan tarde va a llegar ese día.
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Elecciones 2008,
España
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